EL CRISTIANISMO ANTE LOS RETOS DE LA INCULTURACIÓN

Actualizado: feb 17

1. Los lugares de la inculturación

Los cambios profundos que está viviendo nuestra sociedad con un estilo de vida consumista y pragmático hacen que las estrategias evangelizadoras tradicionales ya no funcionen en nuestros días. El modelo de familia, el sistema cultural y educativo y la iglesia parroquial, como lugares de socialización de la fe, requieren una urgente atención en el plano pastoral y catequético. Por eso, es importante crear una red social, familiar, educativa y parroquial en la que se inculture la fe.



EL MODELO DE FAMILIA

Se ha dado una transformación del núcleo familiar: de familias numerosas a familias nucleares o monoparentales por los divorcios y las separaciones. Por otro lado, hay que añadir la incorporación de la mujer al mercado de trabajo con la respectiva ausencia en el hogar. Todo ello conlleva una carencia en la transmisión de valores y menos relación y permanencia con los hijos. El modo de vida urbano conlleva una relación diferente. Lo que a su vez significa un empobrecimiento en las relaciones personales. Esto genera una crisis de identidad en los hijos y por consiguiente se genera un problema: la soledad.

Los hijos son atendidos de manera material porque no le falta nada, pero aumenta la carencia de “criarlos y formarlos”. Se dan pocos encuentros personales donde se pueda dialogar y compartir por lo que se hace difícil la comunicación en profundidad. Aumenta el número de conocidos, pero el individuo se convierte en un ente aislado y por lo mismo incomunicado. Esta situación tiene su incidencia en las raíces familiares de la religión. La madre ya no es la educadora de la fe. Nos encontramos con una ausencia de la referencia religiosa porque la familia la ha perdido. Además, el problema es mayor con las mujeres jóvenes que rompen con la Iglesia y que rehúsan la educación cristiana de sus hijos. Al estar la religión ausente en la infancia del niño, se producirá muy pronto una indiferencia religiosa.

La familia deja de ser el lugar primario y fundamental de transmisión de la fe, y la carencia de valores, normas y referencias dejando a los niños indefensos ante la presión de la sociedad. Dado que la religión no es vivida por los padres deja de servir de referencia para los hijos. Ante esta realidad, es urgente revalorizar la pastoral familiar y